Viajamos hacia 1996 para encontrarnos con un paisaje que a los más jovencitos sin dudas les resultará llamativo. Son los cañaverales ubicados sobre la acera norte de la avenida Perón, inaugurada poco antes. Para los tucumanos era toda una novedad ese trazado y a más de uno lo dominaba el escepticismo. ¿Hace falta semejante avenida casi en medio del campo?, se preguntaban. Pero vaya si no se equivocaron quienes vaticinaban que la Perón se convertiría en un vector clave para el desarrollo del Gran San Miguel de Tucumán. La foto ilustra aquel momento fundacional; sin countries ni complejos comerciales a la vista. Tiempo después los cultivos le darían paso al desarrollo económico, el que comprobamos hoy al recorrer ese sector de Yerba Buena.